En doce meses, ChatGPT pasó de controlar el 77,6% del tráfico web entre los principales chatbots de IA al 53,7%. La caída es de casi 24 puntos porcentuales, y el principal beneficiado tiene nombre propio: Google Gemini.
Los números que cambian el mapa de la IA
Gemini saltó del 7,3% al 26,7% de cuota de tráfico web en ese mismo período, lo que significa que prácticamente triplicó su presencia en un año. El movimiento recuerda a lo que ocurrió con Telegram cuando WhatsApp introdujo restricciones en sus políticas: la migración fue real, pero silenciosa. Nadie hizo grandes anuncios, los usuarios simplemente empezaron a aparecer en otro sitio.
Hay un matiz importante en estos datos: miden exclusivamente el tráfico web, no el uso a través de APIs ni el acceso mediante aplicaciones móviles. ChatGPT, por ejemplo, tiene una app con decenas de millones de descargas y una integración profunda con iOS a través de acuerdos con Apple. Gemini, por su parte, viene preinstalado en dispositivos Android y se ha integrado de forma nativa en el ecosistema de Google —Gmail, Docs, Search— lo que puede inflar su tráfico web de maneras que no reflejan necesariamente una elección activa del usuario.
El contexto que explica el ascenso de Gemini
Google no ha ganado terreno por accidente. Durante el último año ha expandido las capacidades de Gemini de forma sostenida: la ventana de contexto del modelo alcanza 1 millón de tokens, suficiente para procesar alrededor de 1.500 páginas de texto o 30.000 líneas de código. Eso lo coloca en una posición técnica competitiva frente a los modelos de OpenAI para tareas de análisis de documentos largos o bases de código extensas.
Además, Google I/O 2026 —celebrado el 19 de mayo— ha estado dominado por anuncios relacionados con Gemini: nuevas capacidades agénticas, integración con Android XR para gafas inteligentes y mejoras gratuitas para dispositivos Android de gama alta bajo la etiqueta Gemini Intelligence. La acumulación de puntos de entrada —móvil, escritorio, búsqueda, productividad— hace que Gemini sea cada vez más difícil de ignorar para el usuario medio de Google.
Para quien usa ChatGPT a diario, estos datos no implican que deba cambiar de herramienta. Pero sí señalan que la ventaja de OpenAI ya no es aplastante en el segmento web, y que Gemini ha madurado lo suficiente como para ser una alternativa real y no solo una apuesta corporativa. Con el 26,7% de cuota web, Google ocupa ya más de una cuarta parte del mercado que hace un año era casi monopolio de OpenAI.