El Ferrari Luce lleva en su salpicadero una tecnología que Samsung desarrolló originalmente para las cámaras perforadas de sus teléfonos Galaxy. No es una metáfora: el componente central del OLED dashboard de este superdeportivo nació en un laboratorio pensando en smartphones, y ahora mide el régimen del motor.
Cómo funciona la tecnología HIAA en el salpicadero
La clave está en lo que Samsung llama HIAA (*Hole In Active Area*), la solución de pantalla que permite integrar una cámara delantera bajo el propio panel OLED sin interrumpir la imagen. En el Ferrari Luce, esa misma capacidad de combinar capas activas con elementos físicos debajo del cristal se usa de una forma completamente distinta: superponer una pantalla OLED sobre instrumentación mecánica real.
El resultado es un salpicadero híbrido donde los indicadores digitales y los manómetros analógicos conviven en el mismo plano visual, sin biseles que los separen. El conductor no elige entre pantalla o aguja: los tiene simultáneamente, integrados en una sola superficie.
El salto del bolsillo al habitáculo
Que una tecnología de smartphone acabe en un Ferrari no es casualidad industrial. Los paneles OLED para automoción trabajan con sustratos flexibles capaces de adherirse a superficies curvas y soportar rangos de temperatura que van desde los -40 °C hasta los 105 °C, requisitos que la electrónica de consumo doméstico no necesita cumplir. La adaptación no es trivial.
Samsung Display, que presentó su nueva línea de productos OLED para el sector en el CES 2026 celebrado en enero, incluyó entre sus demostraciones configuraciones específicas orientadas al automóvil. La compañía lleva años posicionando sus paneles más allá del mercado de televisores y teléfonos, y el Luce es el caso de uso más llamativo que ha llegado a producción.
El Ferrari Luce combina pantalla OLED con instrumentación mecánica real gracias a la tecnología HIAA de Samsung, que originalmente resolvía el problema de las cámaras perforadas en teléfonos Galaxy.