Con más de **220 misiones completadas en 25 años**, Ecliptic Enterprises acaba de expandir su catálogo con una suite completa de productos inalámbricos para naves espaciales y estaciones orbitales. La empresa nombra además a Todd Zatorski, exarquitecto de redes de la NASA, para liderar la iniciativa. Para cualquiera que siga de cerca la nueva economía espacial, esto es una señal clara de que la infraestructura interna de las naves empieza a tomarse tan en serio como los motores o los escudos térmicos.
Qué ha pasado exactamente
El **15 de abril de 2026**, desde Colorado Springs, Ecliptic Enterprises anunció tres nuevos productos diseñados para resolver uno de los problemas más prácticos —y poco glamurosos— del diseño de naves espaciales: cómo conectar sistemas, cámaras e instrumentos sin depender de kilómetros de cableado. Los tres productos son el Space Wireless Access Point, la Space Wireless Camera y la Space Wireless RIU (Remote Interface Unit).
El punto de acceso inalámbrico actúa como un router de alta resistencia adaptado a las condiciones extremas del espacio: radiación, vacío, vibraciones. La cámara inalámbrica amplía una línea que la compañía ya tenía bien consolidada —más de 500 cámaras desplegadas en sus misiones anteriores— y añade flexibilidad para monitoreo de tripulación, inspección de equipos y maniobras de acoplamiento. La RIU, quizás el componente más técnico de los tres, elimina las conexiones físicas entre módulos y subsistemas, funcionando como puente inalámbrico entre instrumentos y la red central de la nave.
Los tres productos se integran directamente con el hardware cableado ya existente de Ecliptic: sus conmutadores Ethernet, routers, controladores de cargas y unidades modulares de aviónica. La empresa no está tirando su catálogo anterior por la ventana; lo está ampliando. Esto significa que un diseñador de misión puede construir una arquitectura de red completa —cableada e inalámbrica— con un único proveedor que ya tiene historial verificado en vuelo.
Para dirigir todo esto, la compañía ha fichado a **Todd Zatorski**, que hasta hace poco era Arquitecto de Redes de la Estación Lunar Gateway en la NASA y anteriormente trabajó en el Centro Espacial Johnson. Su historial incluye haber gestionado infraestructuras con cerca de **950 routers y switches** y casi 1.000 puntos de acceso inalámbrico, además de haber logrado una reducción del 94% en costes mediante un rediseño de red WAN y haber resuelto un apagón crítico en el centro de control de misiones.
Por qué esto importa ahora
La industria espacial lleva décadas resolviendo el problema de la conectividad interna de las naves con soluciones que hoy resultan arcaicas: mazos de cables de varios cientos de kilómetros en vehículos donde cada gramo tiene un coste astronómico. El transbordador espacial, por ejemplo, contaba con sistemas de cableado que sumaban toneladas. Reducir ese peso y esa complejidad no es un capricho de diseño; es dinero, tiempo de integración y fiabilidad.
Lo que cambia ahora es el contexto de mercado. La proliferación de actores privados —SpaceX, Blue Origin, Sierra Space, Axiom Space— ha creado una demanda de soluciones de aviónica modulares y reutilizables que antes simplemente no existía a esta escala. Las agencias espaciales construían sus naves durante décadas con proveedores únicos y contratos blindados. Las nuevas empresas necesitan integrar, reconfigurar y escalar mucho más rápido. Una RIU inalámbrica que permite cambiar la distribución de instrumentos sin rediseñar