Orbit Fab y Thales Alenia quieren repostar satélites eléctricos en órbita

Orbit Fab y Thales Alenia quieren repostar satélites eléctricos en órbita

Orbit Fab y Thales Alenia Space han anunciado un acuerdo de estudio conjunto para explorar la viabilidad de recargar propelente en satélites que utilizan propulsión eléctrica. El proyecto apunta a uno de los segmentos de más rápido crecimiento en la industria satelital: los vehículos que prescinden de los combustibles químicos clásicos para moverse en órbita mediante motores iónicos o de efecto Hall alimentados por energía solar.

Qué diferencia a los satélites de propulsión eléctrica

A diferencia de los cohetes y satélites convencionales, que queman propelentes químicos para generar empuje, los sistemas de propulsión eléctrica aceleran iones de xenón u otros gases nobles mediante campos eléctricos. El resultado es un empuje mucho menor, pero extraordinariamente eficiente: consumen entre cinco y diez veces menos propelente que sus equivalentes químicos para la misma maniobra orbital.

Esa eficiencia tiene un precio en diseño: los depósitos almacenan gases a alta presión y en condiciones muy distintas a los propelentes líquidos tradicionales, lo que complica cualquier operación de recarga externa. Es exactamente ese problema técnico el que Orbit Fab y Thales Alenia se proponen resolver con este estudio.

La adopción de esta tecnología ha crecido con fuerza en la última década. Argentina, por ejemplo, incorpora propulsión totalmente eléctrica en su próximo satélite geoestacionario para reducir su masa a entre 1.800 y 2.000 kilogramos. En Europa, empresas españolas como Ienai Space y Fossa Systems tienen previsto probar en vuelo su propio propulsor de electropulverización antes de que termine 2026.

El modelo de negocio detrás del repostaje orbital

La analogía más directa es la de una gasolinera en órbita. Orbit Fab lleva años desarrollando su concepto de depósitos de combustible en el espacio bajo el nombre comercial Tankers, con la idea de que los operadores de satélites puedan comprar propelente en órbita en lugar de lanzar vehículos nuevos cuando el existente se queda sin margen de maniobra.

Hasta ahora, ese modelo estaba pensado principalmente para satélites de propulsión química. Extenderlo a los de propulsión eléctrica abriría un mercado considerablemente mayor, dado que este tipo de plataformas representa ya una fracción significativa de los satélites geoestacionarios comerciales en operación y en pedido.

Thales Alenia Space aporta al estudio su experiencia como fabricante de satélites de telecomunicaciones y observación, muchos de ellos equipados precisamente con sistemas de propulsión eléctrica. La combinación de un proveedor de infraestructura de repostaje con un fabricante de satélites que conoce desde dentro los requisitos de diseño es el enfoque lógico para atacar los desafíos de interfaz y compatibilidad que plantea esta tecnología.

El acuerdo no especifica plazos concretos para los resultados del estudio ni cifras de inversión asociadas al proyecto.