Google Chrome ha estado instalando silenciosamente las ponderaciones de Gemini Nano, un modelo de inteligencia artificial de 4 GB, en los dispositivos de sus usuarios sin notificación ni consentimiento previo. El hallazgo lo hizo público el investigador de privacidad Alexander Hanff a través de una publicación en su blog That Privacy Guy, donde documentó cómo Chrome había dejado ese archivo en su sistema sin que él lo hubiera autorizado.
Qué ha pasado
Según recogen varios medios a partir de la publicación de Hanff, Chrome ha estado desplegando Gemini Nano de forma masiva y silenciosa en los dispositivos de sus usuarios. El modelo, que ocupa 4 GB, forma parte de la apuesta de Google por integrar IA directamente en el navegador sin depender de servidores externos. La propia documentación para desarrolladores de Google confirma que Chrome «proporciona y administra modelos básicos y expertos» de forma integrada, lo que sugiere que esta descarga forma parte de una estrategia deliberada y no de un error técnico.
El problema no es solo el peso del archivo. Hanff señala que la práctica podría violar la legislación europea de protección de datos, dado que los usuarios no han dado su consentimiento explícito para que se instale software de este tipo en sus máquinas. Tom’s Hardware, que recoge el informe, añade que el despliegue masivo de este modelo en más de mil millones de ordenadores —cifra que manejan otras fuentes como Xataka— podría representar un consumo de miles de kilovatios de energía a escala global.
Las críticas
La denuncia de Hanff apunta directamente a un problema de fondo: Google no comunicó públicamente esta descarga antes de ejecutarla. No hubo aviso en el navegador, no hubo opción de rechazarla y no hubo explicación sobre para qué se usaría el modelo localmente.
Desde el punto de vista legal europeo, el argumento es sencillo: instalar software en el dispositivo de un usuario sin su consentimiento explícito puede chocar frontalmente con el RGPD y con la Directiva ePrivacy. Que el modelo procese datos localmente no elimina el problema; de hecho, lo complica, porque el usuario ni siquiera sabe que esa capacidad existe en su máquina.
Más allá de la privacidad, hay una cuestión práctica que afecta a cualquier usuario con una conexión limitada o un disco ajustado: nadie pidió ese archivo, y nadie avisó de que llegaría.
Google no ha emitido, según el material disponible, ninguna declaración oficial respondiendo a las críticas de Hanff ni aclarando bajo qué condiciones se activa o desactiva la descarga de Gemini Nano en Chrome.