Algo ha cambiado en la tienda de Microsoft este mes, y no es la interfaz. Los precios de su gama Surface han saltado de golpe, sin anuncio estelar ni vídeo promocional, y las cifras han puesto patas arriba una ecuación que los compradores de portátiles llevaban años dando por hecha: que los Surface eran la opción más económica frente a un MacBook. Ya no lo son. En algunos casos, ni de lejos.
Si llevabas semanas comparando configuraciones y esperando el momento de pulsar el botón de comprar, conviene que vuelvas a mirar los números. Han cambiado más de lo que parece.
Lo que ha hecho Microsoft, con cifras concretas
La empresa ha aplicado una subida transversal en toda su línea actual de portátiles y 2 en 1, afectando desde el modelo más económico hasta los más ambiciosos. Los saltos no son suaves: hablamos de entre 250 y 500 dólares de diferencia respecto al precio de partida de hace pocos meses.
El caso que más duele por lo simbólico es el del Surface Pro de 12 pulgadas, que era la puerta de entrada a la gama moderna. Pasa de 799 dólares a 1.049. El Surface Pro de 13 pulgadas con 512 GB trepa de 1.199 a 1.499, y Microsoft ha retirado por completo del catálogo la configuración intermedia de 256 GB por 999 dólares, que era la opción más popular entre los usuarios profesionales.
En la línea de portátiles, la situación se repite modelo a modelo. El Surface Laptop de 13 pulgadas sube de 899 a 1.149 dólares, el de 13,8 pulgadas salta de 999 a 1.499, y el de 15 pulgadas escala desde 1.299 hasta 1.599. Ningún modelo se libra del ajuste: toda la línea, desde la configuración de entrada hasta las más ambiciosas, ha sido reetiquetada al alza.
La parte que más inquieta: no es la primera subida
Lo que convierte este movimiento en algo más que un ajuste puntual es que ya hubo un incremento anterior. Varios de estos modelos se lanzaron originalmente en 2024 y ya sufrieron una primera subida durante 2025, por lo que el ajuste actual es el segundo capítulo de una misma historia.
En la práctica, varios Surface acumulan ya alrededor de 300 a 500 dólares de diferencia respecto a su precio de lanzamiento. Es una deriva que coloca al consumidor en un terreno incómodo: un producto que no ha cambiado en especificaciones, diseño ni rendimiento está costando significativamente más que cuando salió a la venta. El cálculo que hace cualquier comprador racional se ve trastocado.
Y hay otro dato que añade presión al panorama. Microsoft tiene previstos nuevos modelos Surface con procesadores Qualcomm Snapdragon X2 Elite para más adelante en 2026, y la preocupación que circula en el sector es clara: que esos futuros equipos se lancen directamente con estos precios ya elevados como punto de partida, o peor aún, que introduzcan otra ronda adicional de subidas. No hay señales de que esta tendencia vaya a revertirse a corto plazo.
El momento en que un MacBook sale más barato que un Surface
Aquí está el giro que más está sorprendiendo al ecosistema Windows. Durante años, uno de los argumentos comerciales más sólidos para elegir un Surface frente a un MacBook Air era simplemente el precio. Esa ventaja ha desaparecido, y la nueva comparativa resulta casi incómoda para Microsoft.
El Surface Laptop 7 de 13,8 pulgadas con 16 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento era hasta hace poco 100 dólares más barato que el MacBook Air con chip M4 y la misma capacidad. Con los precios actuales, ese mismo Surface cuesta 400 dólares más que el MacBook Air con chip M5, que además viene con 512 GB de almacenamiento base.
Apple también subió el precio del MacBook Air, de 999 a 1.099 dólares, con la llegada del chip M5. Pero esa subida vino acompañada de más almacenamiento SSD de serie. Ese es el matiz decisivo: Apple sube cobrando mejoras tangibles; Microsoft sube sin contrapartida visible para el usuario.
En la gama alta la brecha se vuelve todavía más llamativa. Una configuración tope del Surface Laptop 7 con 64 GB de RAM y 1 TB de SSD cuesta ahora 3.649 dólares, mientras que un MacBook Pro de 16 pulgadas con chip M5 Pro en configuración equivalente parte de 3.300 dólares. Y no es solo una cuestión de precio: los chips de la serie M de Apple suelen ofrecer un rendimiento superior al Snapdragon X Elite que equipan los Surface de gama alta, según coinciden los analistas del sector.
Microsoft, por tanto, pierde en dos frentes al mismo tiempo: precio y prestaciones brutas. Es una situación competitiva que pocos anticipaban hace apenas un año.
Por qué está pasando todo esto
La explicación oficial de Microsoft es breve y previsible. La compañía atribuye los nuevos precios a los «recientes incrementos en los costes de memoria y componentes», y asegura mantener su compromiso con los estándares habituales y con seguir ofreciendo valor al consumidor.
La explicación real, la que mueve al mercado entero, es más amplia. Existe una escasez global de chips de memoria provocada porque los fabricantes están priorizando la producción destinada a centros de datos de inteligencia artificial, que pagan más y compran en volúmenes enormes. Esa demanda insaciable deja menos capacidad disponible para los dispositivos de consumo, y la RAM y el almacenamiento se han encarecido de forma dramática. Las compañías están trasladando esa presión directamente al precio final.
El dato que mejor dimensiona el problema es que el coste combinado de memoria DRAM y SSD se espera que suba alrededor de un 130% antes de que acabe 2026. Los fabricantes de chips no podrán ajustar la producción al nivel de demanda hasta dentro de uno o dos años como mínimo.
Esto explica por qué no es un problema exclusivo de Microsoft. Lenovo ha admitido que los incrementos de precio en 2026 son «inevitables», Samsung y Motorola han subido precios de smartphones, Acer y Asus avisaron a finales de 2025 de movimientos similares en portátiles, y Dell empezó a aplicar subidas de entre el 10 y el 30% en sus equipos comerciales desde diciembre. El tsunami es industrial, no corporativo.
Un efecto colateral preocupante para el comprador medio
Las previsiones del sector apuntan a que el precio medio del PC subirá alrededor de un 17% antes de que termine 2026, lo que se traducirá en envíos notablemente menores. Empresas y consumidores conservarán sus equipos actuales durante más tiempo en lugar de renovar. Los analistas advierten de que este aumento brusco elimina la capacidad de los fabricantes de absorber costes, lo que vuelve inviables los portátiles de gama de entrada de bajo margen. La estimación más comentada dentro del sector es que el segmento de PCs por debajo de 500 dólares podría desaparecer del mapa antes de 2028.
Dicho de forma más directa: el concepto de «portátil barato pero decente» podría quedar fuera del catálogo disponible en apenas dos años. Y eso afecta a millones de estudiantes, familias y pequeños negocios para quienes esa franja era exactamente el terreno de compra realista.
Qué hacer si estabas pensando en comprarte uno
A corto plazo, conviene mirar tres cosas antes de pulsar el botón. Primero, revisar el precio actual en varias tiendas grandes: algunos minoristas todavía están ofreciendo configuraciones Surface al precio anterior como parte de promociones activas, así que existe un margen mientras se agota el stock viejo.
Segundo, hacer la comparación directa con un MacBook equivalente. La matemática ha cambiado lo suficiente como para que el ejercicio valga la pena aunque nunca hayas considerado el ecosistema Apple. Tercero, plantearse si compensa esperar a ver cómo se comportan los próximos Surface con Snapdragon X2 Elite, teniendo en cuenta que podrían salir aún más caros y que el mercado de memoria no va a dar tregua pronto.
La sensación general es que Microsoft se encuentra en una posición extraña. Su gama Surface sigue teniendo argumentos sólidos, desde el formato 2 en 1 hasta la integración profunda con Windows, pero ha perdido el que muchos consideraban su arma más eficaz frente a Apple. Y no está claro que vaya a recuperarlo pronto.