Microsoft lleva meses trabajando en un rediseño completo del menú Inicio de Windows 11. La nueva versión abandona la base técnica actual y se construye sobre WinUI 3, el marco de interfaz moderno de la compañía. Para millones de usuarios que llevan años aguantando lentitud y opciones de personalización prácticamente inexistentes, esto es la primera señal real de que algo va a cambiar.
Qué ha pasado exactamente
Según recoge Windows Central, Microsoft está desarrollando una nueva versión del menú Inicio de Windows 11 construida íntegramente sobre WinUI 3. Este marco de interfaz es el que la compañía ha señalado como su apuesta a largo plazo para modernizar los elementos visuales del sistema operativo. No es una actualización cosmética: se trata de reescribir el componente desde sus cimientos.
El cambio más inmediato para el usuario será el control sobre el tamaño del menú. Ahora mismo, Windows 11 decide por su cuenta si mostrar el diseño compacto o el ampliado según el tamaño de pantalla del equipo. El usuario no puede tocarlo. Con la nueva versión, esa elección pasará a manos del usuario desde los ajustes del sistema, sin trucos ni editores de registro.
También se podrán desactivar secciones enteras del menú Inicio. La lista de aplicaciones, las recomendaciones, las aplicaciones ancladas: cada bloque podrá eliminarse de forma independiente. El objetivo, según la información disponible, es que cada usuario configure el menú para mostrar solo lo que le resulta útil de verdad.
En cuanto al rendimiento, el salto descrito es considerable. El menú Inicio actual puede tardar varios segundos en abrirse cuando el procesador está bajo carga elevada, algo que cualquier usuario con un equipo no tan nuevo habrá experimentado. La nueva arquitectura está diseñada para mantener la fluidez incluso en esas condiciones, con respuesta desde el primer carácter escrito en la búsqueda.
Por qué esto importa ahora
El menú Inicio de Windows 11 llegó en 2021 con un diseño centrado y simplificado que generó rechazo inmediato. Durante años, Microsoft mantuvo una postura rígida: pocas opciones, poca personalización, y las críticas que esperaran. La situación llegó a un punto en que herramientas de terceros como StartAllBack o Start11 acumularon millones de descargas precisamente para devolver a los usuarios el control que el sistema les negaba.
Lo que ha cambiado ahora es el contexto interno de Microsoft. A principios de 2025, la compañía reconoció públicamente varios problemas estructurales de Windows 11 y anunció un programa de mejoras conocido internamente como Windows K2. Este proyecto tiene como objetivo hacer el sistema más rápido, estable y usable, y abarca desde la barra de tareas hasta las actualizaciones de seguridad. El menú Inicio es una pieza más de ese esfuerzo, pero una de las más visibles.
El primer paso concreto de Windows K2 llegará con la actualización de abril de 2025, centrada en permitir que la barra de tareas se mueva a cualquier parte de la pantalla. El menú Inicio vendrá después, primero a través del programa Insider. Es una hoja de ruta más clara de lo que Microsoft había ofrecido en años.
Qué dicen los que saben
Lo interesante del salto a WinUI 3 no es solo técnico. Durante años, uno de los problemas estructurales de Windows ha sido la convivencia de dos mundos: componentes modernos con diseño Fluent y restos del sistema que parecían sacados de Windows XP. Reescribir el menú Inicio sobre WinUI 3 es una señal de que Microsoft quiere cerrar esa brecha, al menos en los elementos más visibles del sistema.
El enfoque de permitir desactivar secciones completas también refleja un aprendizaje tardío pero real. La sección de recomendaciones del menú Inicio, que mezcla archivos recientes con sugerencias de la nube y contenido patrocinado, es uno de los elementos más criticados por usuarios avanzados. Que pueda desactivarse por completo indica que Microsoft ha escuchado, o que la presión de la competencia —macOS sigue siendo el punto de referencia para muchos— ha terminado de convencerles.
Lo que nadie te está contando
El rendimiento es el punto que merece más atención. Que un menú de inicio tarde segundos en abrirse en 2025 no es un fallo menor: es un síntoma de que el componente está construido de forma ineficiente. Si la promesa de respuesta fluida bajo carga elevada se cumple, significará que WinUI 3 permite una integración con el sistema mucho más ligera. Eso tiene implicaciones para todos los elementos que Microsoft vaya migrando a este marco en el futuro.
Hay otro ángulo que casi ningún medio está subrayando: el ecosistema de herramientas de terceros va a sufrir. Aplicaciones como StartAllBack o Start11 existen porque Microsoft no cubría necesidades básicas. Si el nuevo menú Inicio ofrece control real sobre el diseño y el contenido, parte de su razón de ser desaparece. No es que vayan a cerrar de un día para otro, pero su propuesta de valor se reduce. Para el usuario, eso es bueno. Para los desarrolladores de esas herramientas, es una señal de que han estado viviendo de los errores ajenos.
Qué esperar a partir de ahora
El nuevo menú Inicio de Windows 11 llegará primero al canal Insider, probablemente en la segunda mitad de 2025, antes de consolidarse en una actualización estable. Si el patrón de Windows K2 se mantiene —mejoras graduales, bien comunicadas, empezando por la barra de tareas en abril—, el menú Inicio podría estar en manos de todos los usuarios antes de que acabe el año. La pregunta real es si Microsoft tendrá la disciplina de no recortar las opciones de personalización prometidas en el camino, algo que ya ha hecho antes con funciones anunciadas y luego reducidas silenciosamente.