2027 es la fecha que Mark Gurman ha fijado para el lanzamiento de las Apple Glasses, las gafas inteligentes con IA de Apple. Esta semana, el periodista de Bloomberg filtró detalles concretos sobre el diseño del dispositivo, incluyendo materiales, configuración de cámara y una estrategia de producto que va mucho más allá de lo funcional. Si estás pensando en si esto va a competir con las Meta Ray-Ban o quedará como otro gadget de nicho, la respuesta ya empieza a tomar forma.
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Qué ha pasado exactamente
Mark Gurman publicó esta semana un informe detallado en Bloomberg donde, por primera vez, el foco no estaba en las capacidades tecnológicas de las Apple Glasses, sino en su diseño físico. Y lo que ha trascendido es significativo: el equipo de diseño de Apple ha desarrollado al menos cuatro estilos diferentes para las gafas, cada uno disponible en múltiples opciones de color.
El material elegido para el último prototipo conocido es el acetato, una elección que no es casual. El acetato es un derivado del algodón tratado químicamente, más resistente y con mejor acabado que los plásticos convencionales. Es el mismo material que usan marcas como Oliver Peoples o Persol en sus monturas premium. Apple no está apuntando al mercado de gadgets tecnológicos; está apuntando al mercado de accesorios de moda.
Uno de los detalles más llamativos del diseño es la configuración de la cámara: lentes verticales con luces circundantes, un estilo que Gurman describe como «único» y que se aleja radicalmente de lo que hemos visto hasta ahora en el mercado. Este elemento podría ser el rasgo identificativo del dispositivo, igual que la muesca del iPhone o las almohadillas blancas de los AirPods originales.
Según el mismo informe, las Apple Glasses formarán parte de una estrategia más amplia que incluye una versión renovada de Siri, que llegaría junto con iOS 27. El lanzamiento, fijado para 2027, coincidiría con ese ciclo de actualizaciones de software, lo que sugiere que Apple no va a lanzar el hardware sin tener el ecosistema de IA preparado para respaldarlo.
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Por qué esto importa ahora
Hasta hace poco, las gafas inteligentes eran un territorio dominado por experimentos fallidos o productos de nicho. Las Google Glass fueron un desastre de relaciones públicas. Las HoloLens de Microsoft se quedaron en entornos industriales. Pero Meta cambió las reglas en 2023 con sus Ray-Ban Meta, un dispositivo que no pretende ser un ordenador en la cara, sino unas gafas normales con altavoces, micrófono y cámara. Y ha funcionado: se estima que Meta vendió más de un millón de unidades en 2024.
Ese éxito ha validado un enfoque concreto: gafas que parecen gafas. No cascos de realidad aumentada. No dispositivos que gritan «soy tecnología». Y ahí es donde Apple está poniendo el foco ahora mismo. La diferencia es que Meta llegó a ese diseño gracias a Ray-Ban, una marca con décadas de credibilidad en el sector óptico. Apple, en cambio, ha decidido hacerlo sola, desarrollando sus propios diseños desde cero en lugar de buscar una colaboración con una marca establecida.
Eso es una apuesta arriesgada, pero también coherente con la historia de Apple. Las AirPods no se parecían a ningún auricular inalámbrico anterior. El Apple Watch fue criticado estéticamente en sus primeras versiones y hoy es el reloj más vendido del mundo. Si Apple logra crear un diseño de gafas que sea inmediatamente reconocible y deseable, podría repetir esa jugada.
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Qué dicen los que saben
Gurman lleva meses reforzando la misma narrativa: Apple tiene prisa por no quedarse atrás en el segmento de wearables con IA. El Apple Vision Pro fue una declaración de intenciones tecnológica, pero a 3.499 dólares y con un diseño que nadie llevaría a la calle, su impacto en el mercado de consumo ha sido limitado. Las Apple Glasses serían el producto que sí puede llegar al usuario cotidiano.
Lo interesante aquí es que Apple parece haber aprendido la lección del Vision Pro. En lugar de intentar hacer todo a la vez —realidad aumentada, realidad virtual, productividad, entretenimiento—, las Glasses parecen apostar por un conjunto de funciones más acotado: asistente de IA mediante Siri, cámara integrada y conectividad con el ecosistema Apple. Menos ambición tecnológica en el hardware, más ambición en el diseño y en la integración con software que el usuario ya usa a diario.
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Lo que nadie te está contando
Hay un detalle que pasa desapercibido en la mayoría de coberturas: el momento del lanzamiento no es accidental. Si las Apple Glasses llegan en 2027 junto con iOS 27 y una nueva versión de Siri, Apple estará esperando a tener una IA lo suficientemente capaz como para justificar el dispositivo. El problema de las Meta Ray-Ban no es el hardware; es que el asistente de voz integrado sigue siendo mediocre en comparación con lo que promete. Apple parece querer evitar ese error.
Pero hay otro ángulo que nadie está discutiendo abiertamente: el impacto en la industria óptica española y europea. Las gafas graduadas no son un accesorio opcional; para millones de personas son una necesidad médica. Si Apple consigue integrar sus Glasses con recetas graduadas y hace que el proceso sea tan sencillo como configurar un Apple Watch, está entrando en un mercado completamente diferente al de los gadgets. El sector óptico mueve más de 4.000 millones de euros al año solo en España. Ahí hay una guerra que todavía nadie ha declarado formalmente.
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Qué esperar a partir de ahora
Los próximos meses deberían traer más filtraciones sobre las capacidades concretas de las Apple Glasses, especialmente en lo relativo a la nueva versión de Siri y cómo se integrará con el hardware. 2026 será el año de los rumores; 2027, el del producto real. La pregunta que queda en el aire es si Apple puede convencer al usuario de que pague por unas gafas de diseño propio sin el respaldo de una marca óptica de referencia, o si ese será el único frente donde Meta, con Ray-Ban detrás, tiene una ventaja que no es fácil de replicar.
Fuente: 9to5Mac