**5,5 millones de descargas** acumuló Freecash en enero de 2026 antes de que Apple decidiera actuar. La aplicación prometía hasta 35 dólares por hora viendo TikTok, pero en realidad cosechaba datos sobre raza, religión, salud y biométricos de sus usuarios. Lo más llamativo del caso no es que existiera la app, sino que Apple necesitó que un periodista de TechCrunch le llamara a la puerta para hacer algo al respecto.
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Qué ha pasado exactamente
Freecash llegó a la **segunda posición** en las listas de popularidad de la App Store estadounidense en enero de 2026, impulsada por una campaña viral en TikTok que prometía ganancias de hasta 35 dólares por hora con solo ver contenido en la red social. Era, evidentemente, demasiado bueno para ser verdad.
La realidad era bastante diferente. Wired ya había publicado alertas en enero sobre las prácticas engañosas de la app. Poco después, MalwareBytes documentó en detalle qué datos recopilaba exactamente Freecash: información sobre raza, religión, estado de salud y datos biométricos. Además, la app incentivaba a instalar juegos de terceros —como *Monopoly Go* o *Disney Solitaire*— que a su vez recogían capas adicionales de información personal.
El modelo de negocio real quedó al descubierto: Freecash no era un servicio de recompensas, sino un intermediario entre desarrolladores de juegos y usuarios con perfil de consumidor. **Ganaba dinero** posicionando a esos usuarios ante anuncios pagados o empujándolos hacia compras dentro de aplicaciones. Los supuestos ingresos por ver TikTok no existían; las pequeñas sumas que se podían obtener llegaban solo jugando a títulos patrocinados.
Apple no actuó hasta que TechCrunch contactó directamente a la compañía. Solo entonces la app fue eliminada, con la justificación oficial de que violaba las normas contra prácticas engañosas y marketing falso. Normas que, en teoría, deberían haber impedido que Freecash llegara a los teléfonos de millones de personas en primer lugar.
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Por qué esto importa ahora
Este no es el primer rodeo de Freecash. **En 2024 ya fue prohibida una vez** de la App Store, pero resurgió bajo el mismo nombre aprovechando la identidad de una aplicación preexistente. Es una táctica conocida en el ecosistema de apps maliciosas: adquirir o reutilizar una cuenta de desarrollador con historial limpio para colar una nueva app por el proceso de revisión sin levantar sospechas.
Lo que cambia ahora es el contexto regulatorio y mediático. La Unión Europea lleva años presionando a Apple para que abra su ecosistema a través de la Ley de Mercados Digitales, y uno de los argumentos de la compañía para resistir esa apertura es precisamente la seguridad de su jardín vallado. Casos como Freecash erosionan ese argumento. Si la App Store no pudo detectar durante meses una app que recopilaba datos biométricos y había sido prohibida previamente, el discurso de «aquí estás más seguro» pierde fuerza.
Google Play tampoco sale bien parado. Freecash acumuló esas 5,5 millones de descargas entre ambas plataformas, lo que significa que el problema no es exclusivo del ecosistema de Apple. Ambas tiendas comparten una vulnerabilidad estructural: sus procesos de revisión están diseñados para escalar, no para investigar en profundidad.
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Qué dicen los que saben
La empresa detrás de Freecash respondió a las acusaciones con la declaración más predecible posible: que sus aplicaciones cumplen